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El origen del elefante de piedra lávica de Catania, que desde 1239 es el símbolo oficial de la ciudad etnea, se remonta a una antiquísima leyenda. Esta leyenda se conecta al hecho histórico real que demuestra que en Sicilia, en el paleolítico superior, vivía el elefante enano; la leyenda cuenta que cuando Catania fue por primera vez poblada, todos los animales feroces y peligrosos fueron espantados por un benigno elefante, a quien los cataneses en señal de gratitud erigieron una estatua que ellos llaman con el nombre de "Liotru", que es la traducción dialectal. Éste era un erudito catanese del siglo VIII que fue quemado vivo en el 778 por el obispo de Catania San Leone II el Taumaturgo, porque, como no había logrado ser obispo de la ciudad, se dedicaba a molestar en las funciones sagradas con varias brujerías, entre ellas hacer caminar al elefante de piedra.
Numerosas han sido las hipótesis de los estudiosos para explicar el origen y el significado de esta singular estatua de piedra.
La más plausible es la hipótesis formulada en el siglo XII por el geógrafo árabe Idrisi, que en 1145-1154 describió Sicilia por órden del rey normando Ruggero II. Según Idrisi el elefante de Catania es una estatua mágica, es decir, un verdadero talismán construido en la edad bizantina con piedra lávica para mantener alejados de la ciudad los peligros del Etna.
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